Música en la farmacia

Música en la Farmacia: una estrategia de marketing sensorial

La melodía adecuada en la oficina de farmacia ayuda a crear la imagen deseada, transmite sensaciones y mejora la experiencia de compra.

La farmacia de hoy en día apenas emplea la música en su establecimiento, pero los expertos en marketing sensorial defienden que un buen ritmo y compás ayuda a crear una imagen de marca, transmite sensaciones y mejora la experiencia de compra. Hay que tener en cuenta que un cliente cómodo es más receptivo y permanece más tiempo en la oficina de farmacia, de manera que los trabajadores de la misma tienen más oportunidades de hacer mejor su trabajo y de que el usuario responda mejor a sus esfuerzos.

Para crear ambiente en la oficina, debemos emplear melodías que generen bienestar emocional en el consumidor. Según un estudio elaborado por la empresa de marketing auditivo Heart Beats International, el 97 % de los gerentes de marketing de los cien mejores retailers del mundo, como Adidas o Audi, aseguran que la música fortalece la personalidad de su marca.

Ambiente agradable y relajado

A pesar de que las melodías están infrautilizadas en el sector farmacéutico, la música juega un papel importantísimo en estos establecimientos, ya que crea un ambiente agradable y relajado, al tiempo que se genera la privacidad necesaria que permite entablar una conversación entre el cliente y el farmacéutico en un clima de confianza.


Antes de seleccionar la música es preciso tener en cuenta varios factores: a quién se quiere vender, quién compra, qué sensaciones e imagen proyectar y cuánto tiempo es conveniente que el usuario permanezca en la oficina de farmacia. Así, si la farmacia está cerca de un hospital u ambulatorio es posible que la mayoría de los pacientes estén enfermos o con dolores, por lo que tendremos que intentar que se sientan tranquilos a través de las melodías seleccionadas.

En el caso de que la farmacia quiera potenciar la zona de dermocosmética, por ejemplo, es aconsejable emplear música chill out, relajante y sin muchos cambios de ritmo, que transmita pureza, mimo, limpieza y suavidad. 

Los expertos afirman que la música en la farmacia ha de tener un ritmo medio/alto que transmita alegría y con una mezcla de estilos que permita que todos los públicos se sientan arropados en el establecimiento. No hay un estilo específico o acertado, pero nuestra recomendación es huir de ritmos estridentes, como la música electrónica o electro-latino, que puedan resultar molestos y crear un estado de angustia.

La música también puede cambiar en función de la estación del año. En las farmacias que cuentan con un espacio amplio dedicado a la parafarmacia merece la pena variar los estilos musicales en función de la estación para potenciar la venta de determinados productos.

Conectar la radio, un error

Elegir la música exclusivamente en función de las preferencias de los empleados o conectar la radio, en lugar de seleccionar las melodías más adecuadas al establecimiento y su público, son algunos de los principales errores que comete el titular de la farmacia.

También hay que tener en cuenta que siempre hay que pagar a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) para reproducir un contenido audiovisual en la farmacia. Además, la música que se reproduzca debe ser de procedencia legal (CD originales o pagar la licencia de las canciones digitales) y tener permiso para su uso en negocios.

Diferentes ritmos según el perfil de los clientes

CLÁSICA: ritmos tranquilos. Concentra, estimula y ayuda a la memoria.

POP: genera alegría, vitalidad, tranquilidad y armonía.

ROCK: acelerado y denso. Libera adrenalina, por lo que acelera y genera movimiento en el cuerpo.

LATINA: al contrario que la clásica, produce déficit de atención.

SOUL: genera sentimiento y excitación. Actuaciones pausadas y tranquilas.

METAL: produce alteración, una sensación similar a la de una explosión de alegría.

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